Archivos Mensuales: agosto 2012

El Teatro de la vida

Desde pequeña me he jactado de que en casa y en la calle he podido ser siempre la misma. De niña recuerdo que mis padres me dieron suficiente libertad para escoger mi ropa, mis juguetes y hasta mi forma de hablar o actuar, la única cosa que me decían era que tenía que ser responsable con las reacciones que sobrevinieran a mis acciones. Y digo me he jactado porque veía como eran algunos de mis compañeritos en la escuela y luego tenía que ver cómo se convertían en otra persona frente a sus padres y eso siempre me ha hecho sentir orgullosa.

Es así como me desarrollé como una joven extrovertida, sin muchas inseguridades (salvo las que llegan con la adolescencia) y responsable de mis actos. Pero, ¿cómo me ven los demás?, ¿me ven como yo creo que soy?, ¿realmente soy eso que creo ser?

En psicología se estudia la teoría de la auto-verificación, y no es más que el proceso mental en el que queremos que los demás nos vean como nosotros deseamos. Freud conforma al aparato psíquico en tres instancias: el Id (deseos, impulsos), el ego (razonamiento realista) y el super-ego (conciencia moral). Carl Jung, alumno de Freud, dividió la psiquis en el yo (consciente), el inconsciente personal (cualquier cosa que no esté presente en el consciente) y el inconsciente colectivo (herencia psíquica). Jung profundizó en el inconsciente colectivo definiendo varios arquetipos[i]. Los o el arquetipo sería una tendencia innata (no aprendida) a experimentar las cosas de una determinada manera.

Existe un arquetipo llamado el self, que es la meta en la vida. No es más que nuestro auto-concepto (cómo me veo). Pero, voilà!, existe un self verdadero y uno falso. Estos términos se le acuñen al psiquiatra inglés Donald Woods Winnicott. Él afirmaba que el verdadero self es espontáneo, instintivo y genuino. En cambio el falso self es producto de una mala adaptación al ambiente, si la madre, padre o sustituto no es suficientemente buena, el bebé adoptará una especie de defensa, en la que no actuará de acuerdo a su self, sino de acuerdo a las exigencias de su entorno, de manera complaciente. La cuestión está en que para Winnicott todos tenemos a ambos self.

Basada en esto último me gusta venos como actores de una gran obra llamada vida. Todos tenemos diferentes roles, dependiendo de dónde y con quienes estemos, y por esto seremos vistos de distintas formas, diferentes ‘yo’. Nunca podremos ser vistos como queremos ni de igual forma por todos.

Les dejo un pedacito de la obra de Pedro Calderón de la Barca, La vida es Sueño. Esta parte de la obra es un cliché, pero yo amo los clichés. Ha de ser mi inconsciente colectivo manifestándose…

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”.


[i] «una tendencia innata a generar imágenes con intensa carga emocional que expresan la primacía relacional de la vida humana». Carl Gustav Jung

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