Archivos Mensuales: noviembre 2012

Música por descubrir

En días pasados Atenas y yo tuvimos la grata oportunidad de asistir a un concierto de la colombiana Lucía Pulido. Confieso que no fue hasta ese día que escuché ese nombre.

El concierto empezó casi a la hora estipulada, habíamos tal vez ochenta personas, por exagerar un poco, y la verdad es que fue una pena haber sido tan pocos. El concierto de Lucía Pulido formó parte del  II ciclo de “World Music Panamá 2012”, una iniciativa del productor de eventos Oscar Oviedo, argentino.

Como es el primero de estos conciertos al que asisto no puedo asegurar que los anteriores han tenido el poco público, como fue en la noche del jueves 15 de noviembre. Para ser muy franca en el único lugar que alguna vez observé una promoción de éste evento fue un día que me detuve a ver un banner que se encuentra en las oficinas de Delta en Torre de las Américas. Y aún con contar con patrocinadores muy llamativos no sentí que la promoción haya sido o esté siendo suficiente.

Continuando con Lucía, debo decir que quedé hipnotizada con su voz. Es una mujer de unos 40 o 50 años, pequeña, de facciones delicadas pero de una presencia imponente. Canta con el alma, aunque su alma no sea la protagonista de muchas de las canciones que canta.

Los músicos que acompañan a Lucía son clase A. En la guitarra, desde Colombia, Sebastián Cruz. Más al sur, en la batería, el argentino Franco Pinna. Y como toque exótico del grupo se encuentra, desde el otro lado del mundo, el japonés Stomu Takeishi, con un bajo que se te mete en la cabeza y te la vuela.

Entonces lo que te toca de Lucía Pulido y su grupo es esa pasión y ritmo de la Cumbia colombiana, mezclada con  sonidos de la costa, como el Bullerengue. A momentos quise pararme a bailar pero si lo hacía dejaba a los de atrás sin apreciar el espectáculo, hay que ser algo empáticos.

Confieso que de no haber sido porque los boletos fueron regalados probablemente nunca hubiese conocido a Lucía Pulido, y lo que me quedó como enseñanza es aprovechar siempre esas oportunidades que nos brinda la vida de experimentar y conocer cosas nuevas. En ese sentido, para mí la música es lo más cercano que tengo a una religión. Y “descubrir” nueva música sería entonces como encontrar un nuevo capítulo de mi biblia.

A manera de promoción, el último concierto del World Music Panamá 2012 será el Jueves 13 de Diciembre y los protagonistas serán Habana Sax.

Pueden encontrar aquí algo de la música de Lucía Pulido.

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¿Hasta cuándo? por Agnes de González (Madre de profesión)

La Prensa – PÁGINA DEL LECTOR – Viernes 1 de Noviembre, 2012

Escribo como madre. No sé si usted es madre o si tiene la suya viva, pero como mujer que soy y que traje al mundo a dos seres humanos, necesito entender cómo el diario La Prensa le da espacio repetitivamente a un monstruo como Miguel Espino Perigault para que en sus páginas ultraje, desvirtúe, insulte y trate a todos los homosexuales como basura. ¿Hasta cuándo?

Uno de mis dos hijos es homosexual, vive exilado en Canadá, un país de primer mundo donde ser homosexual no te hace menos ser humano como aquí. Él es científico, un talento en investigación bacteriológica que como tantos otros talentos panameños en cultura y ciencia han huido de su tierra para evitarse insultos y el odio que destilan tantos como Espino Perigault. Mi hijo y su pareja tienen un niño adoptado y le aseguro [que] gana más dinero, vive mucho mejor y de lejos es más piadoso que este señor a quien me tengo que aguantar cada tres días en su periódico comparando a mi hijo con prostitutos, fornicadores, pedófilos y qué sé yo qué más. ¿Hasta cuándo?

Una cosa es plantear su odio y otra es insultar, otra es herir de gratis. Yo deseo muy respetuosamente que ustedes le expliquen a la ciudadanía cómo funciona el espacio para Opinión, pues a pesar de sus columnistas fijos, siempre hay espacio para él. Quisiera saber si él es columnista fijo de su periódico, si ustedes le pagan. En la página del lector, una publicación si y una no, está él despotricando todo su odio y destilando su veneno. Parece que reserva espacio con la defensora del lector por adelantado. ¿Nadie más escribe a la defensora? Me niego a pensar que ustedes lo utilizan para hacer más “entretenida” la sección. Ustedes son gente muy seria, ustedes entran a mi casa a diario, ustedes son parte de mi familia.

Sé que él tiene seguidores y ya averigüé quién lo protege. Personas como él, acomplejadas y frustradas con la vida que les tocó, nunca faltan, pero que un medio de comunicación como ustedes le dé espacio tan frecuentemente para escribir las barrabasadas que este señor escribe me preocupa.

Se atrevió a decir que Obama como es demócrata es el protector de la cultura de la muerte. ¿Nadie le recordó acaso que fue un republicano quien ordenó la invasión a Panamá que causó tantas muertes? En su pequeño mundo, basta con que alguien apoye a los homosexuales para que sea partidario del aborto, de la muerte, de la prostitución, del sexo desenfrenado, pues Espino Perigault se ha visto solo habla de sexo, de relaciones sexuales, de fornicación. Es un enfermo.

Pues yo le escribo para hablarle de amor. Yo amo a mi hijo. Amo a mi nieto y amo a la pareja de mi hijo. Su hermano lo ama. Los homosexuales no son árboles sin sombra. Todos tienen familia. Nuestra misión en esta vida es ser felices y mi hijo lo es. Quizás pudiera ser más feliz, si viviera en el país que lo vio nacer. Pero aparte de sus éxitos profesionales, tiene una persona a su lado que lo ama y está criando un niño que es la luz de sus ojos. ¿Es bueno o malo eso? ¿Quiénes somos nosotros para juzgar… somos Dios acaso?

Le digo más: yo soy católica, apostólica y romana y no sé cómo la curia no lo ha reprendido por atreverse a hablar de la Iglesia como si él la representara. Los homosexuales merecen nuestro amor y nuestra aceptación porque también son hijos de Dios.

Una madre es capaz de lo que sea por un hijo. Y estoy segura de que más madres y padres alzarán su voz contra él y cualquiera que lo apoye en sus enfermas, poco cristianas y absurdas ideas. Al principio creí que era mejor ignorarlo; muchos me dijeron que nadie le hacía caso y era visto como un loco llamando la atención, pero ya basta.

Estoy dispuesta a escribir cada vez que él lo haga a ver si me dan el mismo espacio. A ver quién se cansa primero: un profesorcito jubilado sin oficio que se latiga por las noches pensando en la fornicación o una madre hastiada de que le insulten a su hijo.

 

AGNES DE GONZÁLEZ 
DE PROFESIÓN MADRE