Archivos Mensuales: enero 2014

Discursos en borrador

Creo que es muy normal en estas épocas de inicios pensar en el pasado. Antes de estudiar psicología conocía muy poco sobre los mecanismos de defensa, de hecho creo que muchas veces hasta utilicé erróneamente el término. Por esos tiempos creía que simplemente yo contaba con una mala memoria, se me dificultaba recordar cosas que suponen fueron muy importantes para mí, y que de hecho no suponen, lo fueron, pero por alguna razón yo no lograba recordarlas. Muchas veces mis amigos me servían de memoria, y a mí no me quedaba más que asentir y creer que los hechos pasaron tal cual me los iban contando.

Entonces un día en una clase de Teorías Psicológicas, me encontré con una lista de mecanismos de defensa que utilizamos las personas para negar, distorsionar o evadir cualquier evento desagradable, lo bueno (o malo) de esto es que es completamente inconsciente, así que es como un trabajo que no tenemos que hacer, sino que nuestra mente se toma la tarea, sin autorización, de defendernos. Y es así como descubrí que el mecanismo de defensa favorito de mi inconsciente es la disociación. ¿Saben eso que le llaman amnesia selectiva? Pues es real, no es un invento, de hecho es probable que alguna vez le hayas reclamado a alguien por no recordar algo y “hacerse el loco”, cuando en realidad no recordaba genuinamente de qué le hablabas.

Les conté todo esto porque he estado tratando de recordar ciertos eventos de mi pasado, y no logro armar bien el rompecabezas, y aunque en algunos casos es probable que sea mejor que no lo logre, la parte psicoanalista en mí siente la necesidad de rebuscar y recabar hasta en el último rincón de mi memoria todos los eventos importantes que han acontecido en mi historia. Y aunque Gabriel García Márquez diga que la vida no es lo que vivimos sino cómo lo recordamos, no puedo pensar tan poéticamente en cuanto a mi historia. Siento que para poder seguir yendo hacia adelante debo entender por qué hice alguna determinada cosa o dejé de hacerla. Por qué por mucho tiempo mis relaciones no parecían funcionar, por qué he olvidado mucho sobre ellas. Y hablo de mis relaciones porque han sido muchas, y aunque no todas “serias”, todas fueron muy importantes, y es que siempre he sido muy intensa y visceral, y tal vez ahora que me encuentro en una relación sana tengo la cabeza fría para tratar de analizar esos porqués sin apasionarme.

Al final lo que quiero es escribir un discurso, un discurso para cada una de mis historias, discursos que quedarán en borrador, porque tal vez nunca lleguen  a su destino, quizás porque ya no tengan sentido, o quizás porque ya no vale la pena, pero realmente no llegarán porque creo que no seré capaz de llegar a recordar todo lo que necesito para empezar a escribir mis discursos en borrador.

Anuncios