Archivos Mensuales: septiembre 2014

Crisol de Razas

Ya, el simple hecho de que estén tratando de satanizar un programa que lleva por nombre una de las frases que describe a mi Panamá más bellamente me causa irritación.

Quisiera poder tomar a la ligera todo el odio que se está diseminando en forma de un supuesto orgullo nacional, y protección del ciudadano panameño, pero no puedo. La xenofobia, de todas las formas de discriminación, me parece que está de segunda entre las más asquerosas. Porque, qué mierda es pensar que un país nos hace mejor o peor humanos, de primera o segunda, o tercera categoría. Sí, hay gente que no merece ni el aire que respira gratuitamente, pero eso no tiene nada que ver si es de un país o el otro. Un imbécil será un imbécil así sea que haya nacido en Bali, o en París.

Obviamente necesitamos un mejor control de la inmigración, como cualquier país en este sistema de gobiernos y fronteras. Pero también necesitamos mejores ciudadanos panameños. No crean que esta ciudad es asquerosa gracias a los “extranjeros”. La cantidad de basura, malos olores, contaminación, en todas sus versiones, no es una cosa de ahora. Y ni qué hablar de la falta de valores cívicos. Ustedes no tienen idea lo feliz que me pongo cuando la mesera que me tocó en el restaurante es colombiana, o que el chico que me trajo la pizza es venezolano. Aquí nos quejamos mucho de todo, y que no está mal, porque yo soy de las que cree que siempre hay cosas que mejorar. Pero el problema no es quejarse, el problema es quejarse y no ofrecer soluciones.

Si no va a aportar mejor dedíquese a no joder a los demás.

Hay gente que cree que los extranjeros pobres que vienen a Panamá lo hacen muy felices. ¿Ustedes creen que ser extranjero es un privilegio?, yo no. Yo amo viajar, ser turista, quizás algún día viva por un par de años en otro país. Pero con todas las cosas que me disgustan de mi Panamá, es mi país, y aquí tengo libertades que en ningún sitio tendré. Y si hay algo que yo valoro es la libertad. La libertad de caminar sin miedo, la de poder escoger dónde trabajar, la de poder disfrutar de ver el mar, a veinte minutos desde donde me encuentre. La libertad de poder decir que el ex presidente es una mierda.

Que la mala forma en la que fue llevado el programa Crisol de Razas por el anterior gobierno no debe ser excusa para la eliminación del mismo. Legalizar el estatus de todos los inmigrantes es prioritario y vital en cualquier estado. Pueden cancelar el programa, eso no evitará que sigan entrando extranjeros.

Yo puedo tratar de entender que en cierta forma el panameño no se pueda poner en los zapatos de los foráneos que habitan mi terruño porque el panameño no es de emigrar, el panameño no ha tenido nunca que huir, o más bien no ha querido. Aquí somos algo, por decirlo de una forma bonita, tolerantes.

A este país le corre por la tierra la sangre de miles de extranjeros, que vinieron obligados o voluntariamente; indistintamente algunos se quedaron y lucharon por un mejor porvenir. Se establecieron y amaron mi tierra como suya. Desde que se formó éste istmo ha sido puente de ñeques gigantes y barcos monstruosos. Siempre hemos sido visitados, admirados y hasta envidiados. Mi país es una tierra linda, tan linda que mucha gente quiere vivir en ella, y eso me encanta.

Se supone que todos debemos tener derecho a una opinión, pero para mí, la libertad de opinión termina en donde empieza el discurso de odio. Dicho esto, cualquier campaña que intente, así sea muy disimuladamente, generar odio, será repudiada por mí. Y aunque quizás lo que yo escriba no tenga repercusiones, pues dentro de mí habré hecho catarsis, y de esa forma aún he ganado.

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