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Sobre la amistad

Siempre he sabido que llevar una relación con alguien, de cualquier tipo, no es fácil. Lo que nos mantiene con esa necesidad constante de relacionarnos es que los momentos mágicos y felices pesan más que los momentos de enojos o diferencias.

Mientras estuve en la escuela creo que tuve un número usual de amigas y amigos. Nunca se me ha hecho difícil eso de conocer y relacionarme con los demás. Lo que es una gran ventaja, porque es maravilloso siempre conocer diferentes historias y puntos de vista. Pero nunca me sentí del todo comprendida, o al menos eso creía yo. Existe la posibilidad de que estuviese subestimando a mis amigos, pero creo que no. Para bien o para mal nunca, realmente, pertenecí a los grupos en los que fui parte en mi niñez y adolescencia. La prueba está es que no conservo ninguna amistad de aquellos tiempos. Sí, hay algunos a los que aún veo con un grandísimo afecto, y si llegasen a necesitar de mi ayuda, yo no dudaría un segundo en estar ahí, pero no considero que aún exista amistad.

Podría decir que en la universidad encontré personas con las que me era mucho más fácil expresarme, con un humor parecido y con más gustos compartidos. De todas las personas que conocí en mi vida universitaria, a tres podría llamar realmente amigos, desde donde yo entiendo el concepto de amistad. Unos cinco o seis se encuentran en un círculo más lejano, como mis amigos de infancia en la escuela.

Y como diría Segismundo, la vida es un frenesí, y dentro de ese torbellino uno va dando muchas veces tumbos que no sabe dónde nos llevarán, pues eventualmente encuentras a las personas con las que siempre sentiste que tuviste que estar. Debo decir en este punto que a veces envidio a las personas que conservan amistades desde niños, parecen tan genuinas y honestas, pero no cambiaría 20 años de amistad, por media hora de risas con mis amigas, mis genuinas amigas.

En estos últimos años he forjado amistad con siete mujeres hermosas, y no podría encontrarme más feliz, ni sentirme más orgullosa de todo lo que hemos logrado a nivel personal y a nivel de grupo. Obviamente hay días en los que alguna saca de quicio a la otra, o en la que la que usualmente es el alma de la fiesta necesita un tiempo para sí. Cada una aporta a mi vida algo que me falta. No las voy a mencionar porque ellas saben quiénes son.

Estoy genuinamente agradecida por todas las personas que han pasado, y las que se han quedado, en mi vida. Me hace feliz saber que hoy puedo decir que sé quién soy, y que mirar a las personas que me rodean me hace sentir que he abierto mi corazón a las personas correctas. Mi vida está libre de dramas innecesarios y llena de risa, consejos y momentos invaluables. Al final lo importante es saber que para tener un amigo, primero hay que saber ser uno.