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¿Por qué Psicología?

El año pasado inicié mi aventura de volver a la Universidad, (luego de casi tres años sin usar mi cerebro para estudiar) tomé la decisión de optar por una nueva licenciatura en vez de una maestría (que es lo más común por estos días). Dicho sea de paso, esta nueva carrera tiene (casi) nada tiene que ver  con el título que tengo actualmente.

Por esos días Lucas me hizo una pregunta mientras íbamos en el carro, saliendo de una de mis primeras clases. “¿Qué haces si a tu consulta llegan unos padres con su hijo gay para que lo ayudes?”, mi respuesta fue casi sin pensar: “Les diría: los que necesitan terapia son ustedes, no su hijo”. Obviamente no les diría algo tan fuerte (espero). Cuando culmine mi viaje, de cuatro años, por las tierras de psi ya tendré las herramientas para decírselos de una forma más bonita.

Recordé esta anécdota porque hoy, publicado en La  Prensa, el Sr. Miguel Espino Perigault escribó un artículo que tiene por título: “Si tuviera un hijo gay”. Citaré algunas de las frases más llamativas.

(No coloco el link porque no sé cuándo es que tendremos que empezar a pagar para ver La Prensa en línea)

“Si yo tuviera un hijo gay adulto, a estas alturas de mi vida, le pediría perdón por no haberlo sabido educar. Por no haberle brindado el amor y las atenciones adecuadas que necesitaba en su crecimiento. Por no haberle enseñado a confiar en mí, por no haberle conocido sus amiguitos o amigos de la adolescencia y más allá.”

Aquí, el Sr. Espino Perigault afirma que el ser homosexual es producto de una mala educación, poco amor y pocas atenciones. Falta de confianza de un hijo hacia su padre y por el no conocer a los amigos de su hijo.

Yo desconozco si el Sr. Espino Perigault es padre (espero que no). Lo que me queda claro es el nivel tan bajo al que puede llegar este señor, al sugerir que un padre es culpable de la orientación sexual de sus hijos. Primero, como si el ser homosexual fuera algo negativo, y segundo como si dependiera de un padre el tipo de relaciones sexuales que va a tener su hijo.

“El homosexualismo se puede “curar” (palabra prohibida so pena de ser acusado de homofobia). Pero, del homosexualismo se puede liberar la persona homosexual, con las terapias adecuadas. Esto está demostrado.”

Al volver a leer esto me doy cuenta lo peligroso que es que este señor tenga un espacio para que miles lo lean. También me aterra pensar la cantidad de mentes que pudo haber afectado en sus años de educador. Espero que esos jóvenes hayan tenido la fortaleza y entereza mental para soportar la verborrea de odio y mentiras de este señor.

Afirmar que el homosexualismo se puede curar es querer engañarse y engañar. Desde hace 40 años la homosexualidad dejó de considerarse una enfermedad por la comunidad científica internacional. En países como Alemania, Argentina, Reino Unido y Noruega están completamente prohibidas este tipo de terapias, por ser consideradas como peligrosas, y además del hecho de que  no existen evidencias científicas que afirmen que la conversión sea posible.

Los dejo con el último fragmento que decidí compartir del escrito del señor Espino Perigault.

“A mi hijo gay adolescente lo convencería de aceptar el tratamiento, por su bien y su verdadera felicidad. En estas terapias, la fe en Dios y en su plan de salvación para el cristiano, sobre todo, es la mitad de la solución, podríamos decir.”

Espero de todo corazón que cada día podamos sacar a más personas de la oscuridad en la que han decidido vivir. Que jóvenes no se vean en la triste situación de ser sometidos a este tipo de tratamientos. Que más padres apoyen a sus hijos como la Sra. Agnes de González. Que todos busquemos informarnos más antes de crear una postura “anti” o “pro” en materia de derechos.

Nadie debe ser discriminado por ninguna razón. Nadie debe ser obligado a cambiar.

Por todo lo anterior escogí Psicología, porque quiero y necesito crear espacios para que las personas puedan sanar sus heridas, seguir adelante y vivir una vida sin temores.  No existe la coerción en el crecimiento mental ni espiritual.

GAY - NOT GAY

De Homofobia y Otros Demonios

El autor latinoamericano que más admiro es Gabriel García Márquez, uno de sus libros que más disfruté es Del Amor y Otros Demonios. Siempre que puedo utilizo ese título para hacer alguna declaración de lo que a mi juicio son demonios sociales.

Los que me siguen en tuiter saben que el tema de la homofobia es un tema muy sensitivo para mí. ¿Por qué?, a ciencia cierta no lo sé. Tal vez es porque está ligada a la sexualidad y a la libertad del individuo, cosas que para mí son básicas para la felicidad de un ser humano y a mi parecer la felicidad es el objetivo fundamental de esta vida.

Existen, a mi parecer, los siguientes personajes en el juego de la discriminación: el atormentado, los atormentadores, los poco importa, los fingidores y los alcahuete.

Atormentado: Obviamente es el sujeto de la discriminación. Puede optar por pelear o rendirse. Si pelea se convierte en héroe o mártir. Si se rinde: muere (hipotéticamente, claro está).

Atormentador: Todo aquel que victimiza. En este grupo a veces es difícil encontrar protagonistas. Muchas veces dicen frases como: “no tengo nada en contra de los gais pero…” o la clásica “todos somos hijos de Dios, pero Dios no quiere que fulanito haga esas cosas”. Empero, hay otros que  visiblemente demuestran su odio y rechazo, a esos les temo menos que a los primeros, pues se muestran claramente como son.

Poco importa: una palabra: omisión.

Fingidores: Estos son, muchas veces, peores que los atormentadores pues hacen ver como que les importa la lucha pero realmente no les interesa. Inclusive, podrían también ser parte de un grupo sujeto de discriminación.

Alcahuete: El alcahuete voluntariamente decide apoyar al atormentado. Con o sin causa. En este me incluyo.

Todos estos personajes se conjugan para dar paso al drama social que viven muchos hombres y mujeres de la comunidad LGBT en el mundo entero.

Personalmente lo que más me preocupa en torno a este tema es la ignorancia en la que vive mucha gente, en especial en Panamá. La falta de información en el tema de la sexualidad y la forma en que estos temas se manejan como tabú es impresionante, y peor aún los malinformantes, esos que insisten en decirle al mundo cosas sin sentido como que la homosexualidad es una enfermedad.

Mientras tanto, las ETS siguen propagándose, las menores de edad continúan embarazándose. Los homosexuales siguen siendo discriminados y ridiculizados, y sobre todo, el mismo montón de pseudo moralistas y algunos grupos religiosos que siguen oponiéndose a que en este país se eduquen adecuadamente en el tema de la sexualidad a niños y jóvenes.

La comunidad LGBT no busca  ni exige ‘respeto’, busca igualdad de derechos civiles, ellos también pagan impuestos.

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