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Matrimonios, Divorcios y Amor

Lo irónico de este post, es que mientras lo redacto estoy en Pinterest rellenando el tablero de mi boda soñada, y a la vez viendo las estadísticas sobre divorcios en Panamá.

En mi muy humilde opinión, para que haya menos divorcios han de haber menos matrimonios. Qué obviedad, ¿no?

Para no dejarlos con la idea de que soy una tarada, ampliaré mi afirmación.

De acuerdo a El Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República, en el año 2011 hubo 25.4 divorcios por cada 100 uniones legales en el país. Utilizo este año como referencia porque es el último año del cual se tiene información en la página del INEC.

Tomé algunos datos que me parecieron importantes sobre las estadísticas de Matrimonios y Divorcios. Los expongo a continuación:

Duración del matrimonio:

  • 38.2% de las parejas se divorcian antes de los 10 primeros años de vida matrimonial
  • 30.3% entre 10 a 19 años
  • 31.5% se separan con más de 20 años de unión legal

Causales de divorcio del 2007 al 2011:

  • El mutuo consentimiento de los cónyuges  (72.4%)
  • La separación de hecho por más de dos años (20.7%)
  • El abandono absoluto por parte del marido de sus deberes de esposo o de
    padre y de la mujer de sus deberes de esposa o madre (4.3%)
  • La relación sexual extramarital (1.3%)
  • El trato cruel físico o psíquico, si con él, se hace imposible la paz y el sosiego doméstico (1.2%)

Adicional a las causales y la duración de los matrimonios, también me pareció importante este cuadro que muestra las edades en las que nos estamos casando los panameños. Lo coloco para que vean que hay probabilidades de que no los deje el tren, si es que se quieren subir, pues.

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Luego de esta pequeña muestra de información, usted probablemente ya se habrá ubicando en alguno de los grupos, porque al fin y al cabo, todos somos partes de las estadísticas o vamos a serlo en algún momento.

Existen muchas parejas que se casan por las razones equivocadas, la mayoría de estos matrimonios terminan felizmente con el divorcio, otros se aguantan el infiero porque piensan que no hay nada peor que divorciarse.

Se me fueron ocurriendo una serie de razones por las cuales las personas se casan, disfruten:

  1. Se embarazaron. El embarazo no deseado o no planificado no es algo único de los adolescentes. Los “adultos responsables” también meten la pata, y claro, para guardar las apariencias es mejor casarse de una vez, al fin y al cabo, hay que casarse, ¿no?
  2. Él/ella representa estabilidad. Encuentras a ese hombre o mujer que te hace sentir como en casa. Se llevan bien, es cariñoso/a y da la impresión de que será un buen padre o madre. Y bueno, como ya tienes cierta edad y algunos años de relación estable, lo normal es casarse, ¿verdad?
  3. El siguiente paso. Ya tienen mucho tiempo siendo novios, eres profesional, tienes el carro que querías y te das cuentas que el siguiente paso lógico es el matrimonio. Un buen día te encuentras celebrando tu aniversario de noviazgo número ocho, y piensas: creo que llegó la hora, es el momento de casarse. Compras el anillo, pides su mano y voila, en un año ya están felizmente casados. Probablemente será un matrimonio muy lindo, porque estará lleno de recuerdos, pero, ¿es realmente una razón de peso?
  4. Las familias. Querer salir corriendo de ese manicomio que tiene por nombre hogar no puede ni debe ser una razón para casarse. Muchas personas buscan escapar de su casa y lo hacen por medio del matrimonio, es casi una sentencia de muerte. Usualmente van de Guatemala a Guatepeor. Pero también hay otro escenario con respecto a las familias. Ya está, te ganaste el cariño de todos los miembros de su familia, incluyendo al perro. Eres el único a quien Pulgas no le ladra o intenta morder. Eres parte del núcleo familiar. Y piensas, ¿cómo le hago para terminar con toda esta gente? Mejor no, me quedo así, al fin y al cabo si me caso ya tendré una buena familia política.
  5. Amor bruto, ciego, sordo, etc. Hay gente que cree que el amor es sufrimiento, dolor y drama. Y no importa que te hayan sido infiel en el noviazgo o maltratado. Tú estás convencido de que es la persona correcta. Se van a casar cueste lo que cueste. No importa nada, el amor todo lo puede y todo lo perdona, ¿no es cierto?
  6. Soledad. Desesperación. Presión. Todo el mundo se está casando, ¡yo también quiero! No hay peor forma de tomar una decisión que sintiéndose presionado. Morir solo no es un pecado, casarse desesperado sí lo debería ser. Casarse con alguien que uno no ama o que no lo ama de vuelta está bien jodido, aunque no lo crea, mejor es estar solo. El problema es cuando uno no se la lleva bien con uno mismo.
  7. Química sexual. Cuando hay buen sexo, hay pocas cosas que puedan competir con eso. Hay parejas que sólo se llevan bien mientras cogen, pero lastimosamente cuando uno se casa no se la pasa como cuis por todas las esquinas de las casa. Así que cuando golpea la realidad de las cuentas, las mañas ajenas, los peos que hieden (valga la redundancia), pues no hay sexo que valga para llevar la fiesta en paz.

Estoy segura que hay miles de equivocadas razones más para casarse, probablemente hay tantas como hay divorcios.

Yo creo en el matrimonio como una afirmación del amor, no como una imposición social o religiosa, me gusta celebrar, y por eso me casaría, para celebrar mi amor.  

El amor sigue siendo un misterio, porque personalmente no creo que exista una definición de él, sino millones. No esperes que el amor de tus padres sea igual al tuyo, no existe un amor igual al otro, y eso es lo maravilloso.

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¿Por qué Psicología?

El año pasado inicié mi aventura de volver a la Universidad, (luego de casi tres años sin usar mi cerebro para estudiar) tomé la decisión de optar por una nueva licenciatura en vez de una maestría (que es lo más común por estos días). Dicho sea de paso, esta nueva carrera tiene (casi) nada tiene que ver  con el título que tengo actualmente.

Por esos días Lucas me hizo una pregunta mientras íbamos en el carro, saliendo de una de mis primeras clases. “¿Qué haces si a tu consulta llegan unos padres con su hijo gay para que lo ayudes?”, mi respuesta fue casi sin pensar: “Les diría: los que necesitan terapia son ustedes, no su hijo”. Obviamente no les diría algo tan fuerte (espero). Cuando culmine mi viaje, de cuatro años, por las tierras de psi ya tendré las herramientas para decírselos de una forma más bonita.

Recordé esta anécdota porque hoy, publicado en La  Prensa, el Sr. Miguel Espino Perigault escribó un artículo que tiene por título: “Si tuviera un hijo gay”. Citaré algunas de las frases más llamativas.

(No coloco el link porque no sé cuándo es que tendremos que empezar a pagar para ver La Prensa en línea)

“Si yo tuviera un hijo gay adulto, a estas alturas de mi vida, le pediría perdón por no haberlo sabido educar. Por no haberle brindado el amor y las atenciones adecuadas que necesitaba en su crecimiento. Por no haberle enseñado a confiar en mí, por no haberle conocido sus amiguitos o amigos de la adolescencia y más allá.”

Aquí, el Sr. Espino Perigault afirma que el ser homosexual es producto de una mala educación, poco amor y pocas atenciones. Falta de confianza de un hijo hacia su padre y por el no conocer a los amigos de su hijo.

Yo desconozco si el Sr. Espino Perigault es padre (espero que no). Lo que me queda claro es el nivel tan bajo al que puede llegar este señor, al sugerir que un padre es culpable de la orientación sexual de sus hijos. Primero, como si el ser homosexual fuera algo negativo, y segundo como si dependiera de un padre el tipo de relaciones sexuales que va a tener su hijo.

“El homosexualismo se puede “curar” (palabra prohibida so pena de ser acusado de homofobia). Pero, del homosexualismo se puede liberar la persona homosexual, con las terapias adecuadas. Esto está demostrado.”

Al volver a leer esto me doy cuenta lo peligroso que es que este señor tenga un espacio para que miles lo lean. También me aterra pensar la cantidad de mentes que pudo haber afectado en sus años de educador. Espero que esos jóvenes hayan tenido la fortaleza y entereza mental para soportar la verborrea de odio y mentiras de este señor.

Afirmar que el homosexualismo se puede curar es querer engañarse y engañar. Desde hace 40 años la homosexualidad dejó de considerarse una enfermedad por la comunidad científica internacional. En países como Alemania, Argentina, Reino Unido y Noruega están completamente prohibidas este tipo de terapias, por ser consideradas como peligrosas, y además del hecho de que  no existen evidencias científicas que afirmen que la conversión sea posible.

Los dejo con el último fragmento que decidí compartir del escrito del señor Espino Perigault.

“A mi hijo gay adolescente lo convencería de aceptar el tratamiento, por su bien y su verdadera felicidad. En estas terapias, la fe en Dios y en su plan de salvación para el cristiano, sobre todo, es la mitad de la solución, podríamos decir.”

Espero de todo corazón que cada día podamos sacar a más personas de la oscuridad en la que han decidido vivir. Que jóvenes no se vean en la triste situación de ser sometidos a este tipo de tratamientos. Que más padres apoyen a sus hijos como la Sra. Agnes de González. Que todos busquemos informarnos más antes de crear una postura “anti” o “pro” en materia de derechos.

Nadie debe ser discriminado por ninguna razón. Nadie debe ser obligado a cambiar.

Por todo lo anterior escogí Psicología, porque quiero y necesito crear espacios para que las personas puedan sanar sus heridas, seguir adelante y vivir una vida sin temores.  No existe la coerción en el crecimiento mental ni espiritual.

GAY - NOT GAY

El curioso caso del criticón que no sabe hacer (ni decir cómo se hace) lo que critica

“Curioso que exista gente que critique algo cuando nunca lo ha hecho ni sabe cómo se hace”

Así rezaba un tuit que posteé hace un rato. Fue inspirado por otro tuit, como muchas veces suele suceder.

Si bien para aportar ideas no es necesario ser expertos, sí se requiere algo de conocimientos, al menos, básicos en el tema que se toca. ¿Por qué? Porque luego uno queda como un reverendo idiota diciendo estupideces que cualquiera le puede rebatir.

Probablemente alguna vez (o muchas veces) yo haya pecado de criticona sin tener idea de qué es o cómo se hace algo. Empero estoy tratando de ser mejor y agregarme valor. Para ello si deseo comentar sobre un tema que desconozco leo algo sobre el tópico, así sea en Wikipedia, para no andar de desbocada hablando por hablar.

Debido a que soy una persona que siempre trata de mejorar, la vida me ha llevado a trabajar en muchos lugares, con ambientes y asignaciones muy distintas. De todos he aprendido bastante. Sin embargo no me creo experta, ni en la materia de la cual ya tengo un título, siempre hay algo que aprender.

Lo ideal es que detrás de una crítica exista antes algo de reflexión, y posterior a ella una solución.

Como dice la guapa Nargis Gesmar en su bio: “Judges and critics everywhere. Where are the helpers and the builders?”

Que este 2013 nos haga más ayudantes y criticarconstructores de buenas ideas, y menos criticones y jueces.

De Homofobia y Otros Demonios

El autor latinoamericano que más admiro es Gabriel García Márquez, uno de sus libros que más disfruté es Del Amor y Otros Demonios. Siempre que puedo utilizo ese título para hacer alguna declaración de lo que a mi juicio son demonios sociales.

Los que me siguen en tuiter saben que el tema de la homofobia es un tema muy sensitivo para mí. ¿Por qué?, a ciencia cierta no lo sé. Tal vez es porque está ligada a la sexualidad y a la libertad del individuo, cosas que para mí son básicas para la felicidad de un ser humano y a mi parecer la felicidad es el objetivo fundamental de esta vida.

Existen, a mi parecer, los siguientes personajes en el juego de la discriminación: el atormentado, los atormentadores, los poco importa, los fingidores y los alcahuete.

Atormentado: Obviamente es el sujeto de la discriminación. Puede optar por pelear o rendirse. Si pelea se convierte en héroe o mártir. Si se rinde: muere (hipotéticamente, claro está).

Atormentador: Todo aquel que victimiza. En este grupo a veces es difícil encontrar protagonistas. Muchas veces dicen frases como: “no tengo nada en contra de los gais pero…” o la clásica “todos somos hijos de Dios, pero Dios no quiere que fulanito haga esas cosas”. Empero, hay otros que  visiblemente demuestran su odio y rechazo, a esos les temo menos que a los primeros, pues se muestran claramente como son.

Poco importa: una palabra: omisión.

Fingidores: Estos son, muchas veces, peores que los atormentadores pues hacen ver como que les importa la lucha pero realmente no les interesa. Inclusive, podrían también ser parte de un grupo sujeto de discriminación.

Alcahuete: El alcahuete voluntariamente decide apoyar al atormentado. Con o sin causa. En este me incluyo.

Todos estos personajes se conjugan para dar paso al drama social que viven muchos hombres y mujeres de la comunidad LGBT en el mundo entero.

Personalmente lo que más me preocupa en torno a este tema es la ignorancia en la que vive mucha gente, en especial en Panamá. La falta de información en el tema de la sexualidad y la forma en que estos temas se manejan como tabú es impresionante, y peor aún los malinformantes, esos que insisten en decirle al mundo cosas sin sentido como que la homosexualidad es una enfermedad.

Mientras tanto, las ETS siguen propagándose, las menores de edad continúan embarazándose. Los homosexuales siguen siendo discriminados y ridiculizados, y sobre todo, el mismo montón de pseudo moralistas y algunos grupos religiosos que siguen oponiéndose a que en este país se eduquen adecuadamente en el tema de la sexualidad a niños y jóvenes.

La comunidad LGBT no busca  ni exige ‘respeto’, busca igualdad de derechos civiles, ellos también pagan impuestos.

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Dinámica Social Panameña

Hace unos días en un programa de televisión local presentaron una nota sobre el tipo de hombre que prefiere una mujer ‘del barrio’, conocidas en Panamá como racatacas y últimamente como chacalitas.

Producto de este reportaje noté el disgusto de muchos de los tuips que sigo (en Twitter), inclusive he notado que este tipo de programas tienen muchos detractores, y no sé si el rechazo se da por los temas que tocan o la forma en la que los exponen.

No pude ver la transmisión en vivo pero al día siguiente sí la pude ver la retransmisión, a continuación mis conclusiones:

  • Los hombres y mujeres ‘del barrio’ son parte de la cultura panameña y en todos los lugares del mundo existen
  • Aceptar y entender esto es parte de vivir en sociedad
  • Una mala exposición de los mismos, con connotaciones negativas, lleva al rechazo colectivo y a la segregación
  • Los medios de comunicación deberían utilizar esa ventana para enaltecer y exponer de forma positiva cada uno de los componentes que forman la dinámica social de Panamá

La historia de Latinoamérica es muy rica y diversa. Panamá nunca escapará de ser un lugar ‘de paso’, hemos y somos históricamente centro comercio internacional. Esto siempre ha traído foráneos que con el tiempo han dado paso a lo que es el panameño de hoy.

Sentirnos orgullosos de lo bueno que tenemos, tratar de educar y mejorar lo que no sea tan bueno es responsabilidad de todos, en especial de aquellos que cuentan con los recursos para llegar a más personas, los medios de comunicación.

Seamos divertidos sin llegar a ser burlescos. Seamos creativos sin llegar a ser amarillistas. Seamos honestos sin llegar a ser ofensivos